
No debí pensar jamás en lograr tu corazón...
Y sin embargo te busqué
hasta que un día te encontré
y con mis besos te aturdí
sin importarme que eras buena.
Tu ilusión fue de cristal,
se rompió cuando partí,
pues nunca, nunca más volví...
Qué amarga fue tu pena!
No hay comentarios:
Publicar un comentario